24 de marzo de 2013

Apertura Editorial Excodra






En pleno desvelo dominguero, acabo de recordar que tenía un blog. Así que aquí dejo el enlace, y a ver si el tiempo libre me permite hacer más actualizaciones.

Aquí os dejo la nota para la prensa:


EXCODRA EDITORIAL es la continuación de la Revista Excodra, revista de literatura y otras artes que surgió en mayo del 2011 y que se fundamenta en la búsqueda, en el conocimiento a través del arte. La idea era buscar, sin cesar, qué sean determinados conceptos presentes en nuestra existencia que, si no esenciales, sí de gran influencia para nuestro estar en la vida. La búsqueda de respuestas a través de lo artístico, revela tantas o más verdades como otras herramientas del conocimiento, además de aunar el saber con la belleza dando por resultado auténticos amaneceres de respuestas. De tal forma, la editorial, nacida el 17 marzo del 2013, no se divide en géneros literarios, sino en temáticas, que podrán ser abordadas desde la poesía, la novela, el relato, el ensayo o lo que surgiere.

Los libros que abren la editorial son los siguientes:

Colección Lo real:

Novela: El último cuerpo de Úrsula, de Patricia de Souza.
Poesía: Paracelso, de Carlos Barbarito.
Poesía: Y el silencio era una fiesta, de Jaume Muñoz Cunill.

Colección Lo maldito:

Narrativas breves: El secreto de mi mano, de Héctor Hernández Montecinos.
Narrativas breves: Excodra (Homenaje a lo maldito), de Rubén Darío Fernández.
Narrativas breves + Ilustraciones: Marginales, de Vicente Muñoz Álvarez y Mik Baro.

Colección El amor:

Narrativa breve + Poesía: Aeropuerto, de Belén Almendro.

Colección El lenguaje:

Ensayo: Historia particular de 100 palabras, de Antonio Tello.

Colección La política:

Poesía: La lengua en juego, de Agustín Calvo Galán.
Ensayo: Lo que los hombres acostumbran a hacer, de Aarón Reyes.


Están ustedes en su casa, entren sin llamar y disfruten.

© EXCODRA EDITORIAL, 2013.


Espero les guste.

Salud.

9 de julio de 2012

Índice Excodra VII: El futuro.


Editorial
Ficción
Cynosarge 2.0, Iván Humanes
Despeñaderos, Federico Fernández Giordano
Los guionistas de sueños, Ginés S. Cutillas
La insignia de Mao, Ernesto Escobar Ulloa
No ficción
El Presidente del País de los Horrores, Aarón Reyes Domínguez
Poesía
Tiempo, Cysko Muñoz
Armagedón, Jose Manuel Vara Fernández
En tierra de nadie, Javier Pérez Walias
Venida de lo incierto, Miroslava Rosales
4 poemas, Lucía Boscà Gómez
Algunos recuerdos, Xavier Nofrerias Mondéjar
Atardeciendo en Barcelona, Andrea Zecca
de El Síndrome de Kalashnikov, Natalia Menéndez
de Te traes, Carlos Salem Sola
Fotografía
Eli Mora
Agustín Calvo Galán
Ludovica Bastianini
Daniela Sanges
Pintura
Pere Salinas
Carlos Esteban Resano Vasilchik
Entrevista
Fernando Clemot
Reseñas
Un error, de Carmen Botello
Veinte poemas para ser leídos en el tranvía. Calcomanías y otros poemas,
de Oliverio Girondo
Colaboradores
http://www.excodra.com

17 de abril de 2012

Índice Excodra VI: Lo erótico


Ficción
Los pequeños papeles, Pía Barros
La piel herida, Alejandra Guzzini
Renuncias, Andrea Zecca
Por el amor de una mujer, Arnoldo Rosas
No subas a aquel tren, Guido Micheli
No ficción
La lengua de Eros, Antonio Tello
La tecnología es el nuevo fetiche, María Llopis
Adrenalina, Jordi Corominas i Julián
Poesía
Otra manera, Santiago Tena
Tu bendición, Carmen Camacho
Agustín Calvo Galán
Anna Labad
Deseo y Ayer, el deseo, Laia López Manrique
Canción de cama, Belén Martínez
Fotografía
Aurora Martín
Ludovica Bastianini
Pintura
Susana Pozo
Pablo Gallo
Entrevista + Aportación artística
Patricia de Souza
Colaboradores

7 de febrero de 2012

Índice Excodra V. Lo real.


Ficción
El hilo de la ficción, José Ángel Barrueco
Ornette, Federico Fernández Giordiano
No ficción
El simulacro como signo de los tiempos. Simulación y realidad, Vicente Luis Mora
La realidad ha muerto, Federico Fernández Giordiano
Literatura y realidad, Kepa Murua
Poesía
Cinco aproximaciones a lo real, Álex Chico
No es real, Kepa Murua
Prostíbulo, Andrea Zecca
Con el tiempo, Droga Disto
Fotografía
Yago Partal
Aurora Martín
Marta Fernández Clemente
Ludovica Bastianin
Pintura
Javiera Gaete
Jalón de Aquiles
Entrevista
Juan Francisco Ferré
Reseñas
Este jilguero agenda, de Sara Mesa
Inédito, de Claudia Apablaza
Still life, de Juan Vico
Colaboradores

Reseñas de Excodra V. Lo real.


Este jilguero agenda, Sara Mesa
Devenir, 2007.

Cuando uno ya lleva un cierto bagaje considerable de lecturas a sus espaldas, se da cuenta que hay ciertos motores de la escritura, ciertos sentimientos que son los que impregnan un determinado tipo de libros, que son el chispazo y savia de tal literatura, y el autor del libro con sus ropajes cubre ese sentimiento y le da forma. En Este jilguero agenda, Sara Mesa, cubre al desencanto con su literatura siempre cuidada y siempre fuerte, siempre sincera, siempre poética. El desencanto es el tronco de este árbol que es este poemario. Y la vez, las ganas de salir de él, del desencanto. El poemario descubre pronto esta dualidad en el poema TESIS, ANTÍTESIS: En este lodazal,/ en esta ciénaga nocturna y solitaria,/ están mis piernas presas./ [...]/ Este barrizal empantanado/ es una cárcel para mí./ [...]/ Soy libre y poderosa./ El universo se extiende para mí./ No hay vínculo que me sujete al suelo/ salvo mi voluntad./ [...]/ Todo me pertenece. Puedo modificarlo/ y rehacerlo a mi antojo./ [...]/ Si mi piel no me miente/ estoy atada./ Si mis uñas son fértiles/ aún hay esperanza. Acompañando al desencanto están la extrañeza (como una extranjería en cualquier lugar incluso el propio) y la incomprensión. Nos lo muestra en SÍSIFO: La ciudad desolada/ hoy no susurra nada en mis oídos./ [...]/ La ciudad ya no me ofrece cosa alguna/ no me dice ni una sola palabra; en SOY ÁRBOL SIN RAÍCES: Pasé días extraviada/ en el miedo infinito./ No sabía cómo hablar/ a los demás. Temía/ sus respuestas; y en INTROSPECCIÓN: Diagnostico una gran confusión,/ un desorden de materiales inclasificables. / [...]/ Yo no me reconozco en este caos; y ya como último ejemplo en TANTO HABLAR POR MI BOCA ACECHANDO AL SILENCIO: Y al final he llegado a una torre de babel sin sentido./ [...]/ Estoy perdida/ en este laberinto de palabras./ [...]/ Soy extrajera en esta tierra. De este desencanto, esta extrañeza, esta incomprensión, viene a dar a luz la vía de escape: crear una propia realidad a través del lenguaje, mediante la palabra. Esto nos los cuenta verso a verso, nos lleva a las profundidades y nos dice cómo salir de ellas. Este jilguero agenda nos da la mano, la cogemos, y nos guía por los senderos que llevan a la raíz de las desilusiones. Una vez allí, sabemos el camino de vuelta, que siempre será el mismo camino que el de ida pero con distinto nombre, el que nosotros le pongamos. Denle la mano, déjense llevar. Gran poemario.


Ø, Claudia Apablaza
Novela inédita pendiente de publicación (Título provisional)

A esta nueva novela de Claudia Apablaza la subtitularía Metamorfosis. Empiezo la reseña diciendo que tras acabarla me dejó como si me hubieran dado tres palizas seguidas. Y eso para mí, en el arte, es lo mejor que hay, porque es que como si te reestructura por completo. ¿Quieres ser Walter Benjamin, Chile, Pessoa, Sylvia Plath y Ted Hughes, una Bella Durmiente que nada más renacer siente que no soportará la vida? ¿Quieres ser humo, aire, la vida entera, el amor? ¿Quieres saber lo que es el amor, el jodido amor, madre, padre? Con tintes a ratos de relato de terror psicológico por los sentimientos inesperados que uno se encuentra, es una novela sin fronteras entre el mundo vivido y el mundo leído y el mundo soñado y entre todos los mundos, donde cae el telón que antes separaba la realidad de la ficción. Es una novela paranoica, absolutamente paranoica, cambiante, no sabes nunca si subes o bajas, se pierde el norte, no existen brújulas donde manejarse en ese espacio que queda entre la emoción y la razón, ahí habita esta novela, entre las aguas turbias de la necesidad y el deseo y la frustración. Esta novela es emoción en estado salvaje, desbocado, sinceramente contradictoria, los textos se manejan siempre entre dos mundos que no se pueden mezclar y sin embargo se mezclan. La novela es un sí que a su vez es un no. Te golpea a la vez en la razón y en la emoción, en las ideas y en los sentimientos, te desubica por completo. El amor como telón de fondo, la paranoia y las metamorfosis como hilo conductor, las emociones a sus anchas paseándose por lo posible, por lo imposible, por lo deseado, por lo no obtenido, por los miedos, por el miedo al miedo, por el lado más sincero de las personas que es ese que suele estar a oscuras en nuestras mentes, y que cuando sale, así, disparado, todo estalla. Sus textos son desquiciados, obsesionados, catárticos, liberadores, son un grito de socorro y angustiado que en cualquier momento, de repente, te hacen sonreír o temblar o te dan deseos de llamar a tu familia si está lejos y decirles, estoy bien, estoy mal, estoy todo a la vez, madre, padre. En esta novela Claudia Apablaza logra unir al todo con la nada sin que uno se percate del salto. Hay tal desesperación de amar entre sus frases que no se sabe si es goce o tortura no conseguir lo deseado. Todo está infectado de un sentimiento trágico y derruido, dijo el amor. A veces uno quiere ver a David Lynch en esta manera de narrar, pero Claudia tiene su propio sello, en ningún momento sabemos dónde estamos, si en un sueño, si en un relato soñado, si en un pensamiento que está soñando. Todo es uno y lo mismo en esta novela. La historia, por supuesto, acaba en el vacío, en el silencio, ese que hay cuando todo es posible. Chapó por este trabajo y feliz viaje al conjunto vacío.


Still life, Juan Vico
Universidad Autónoma de Barcelona, 2011.

Al leer este poemario he recordado a un viejo amigo mío, yo le decía que era como un dios de las pequeñas cosas. Él tenía conocimientos de las cosas más insospechadas, de todas esas cosas que habitan nuestros hogares y nuestras calles, pequeñas cosas que nos rodean, pensaría uno sin importancia, pero que cada una tenía dentro sí todo un proceso y una historia que muy pocos conocemos -otro día comentaremos sobre estas pequeñas cosas-. Al leer este poemario he encontrado a la versión poética de mi amigo. En Still life, de Juan Vico, nace la poesía en esos momentos en que uno pasea por su casa, recién despertado, y está haciéndose un café, embebido de grandes cosas pequeñas que sólo hay que mirarlas, un instante, y dejar que nos absorban con su historia y con la nuestra. Saca los sentimientos al mirar tras la ventana, a leer un diario, al posar un cenicero, de las tazas terminadas, las cortinas, los bolsillos, tanta muerte en los bolsillos, de los dientes, del tabique interrogado por la marca/ de una minúscula mordedura, de las ventanas ciegas/ como alfileres, del mandato de la lámpara apagada./ De los cuatro ceros parpadeantes del despertador. Sus versos se cargan de imágenes, cotidianas, sí, pero que le hacen a uno salir de su hogar y de su vida desde el denominador común, por ejemplo, de una uña cortada: La luna misma, vieja puta, nuestra sucia guillotina/ siempre a punto de caer como una uña cortada. A mí además, me ha influenciado muchísimo la lectura el haber tenido la ocasión de verle y oírle recitar en persona antes de leer su poesía tirado en mi sofá. En realidad este poemario me lo ha ido recitando Juan Vico mientras yo pasaba las hojas, y su tono de lectura, quien no haya tenido ocasión de escucharlo, que no la pierda, su voz es en sí un poema (de los oscuros, de los de whisky y tabaco negro). Y el poemario, por supuesto, termina como inyecta su poesía, desde lo breve, lo cercano, lo que emana de lo que nos rodea: La luna tiembla/ en el retrovisor,/ de vuelta a casa. No le pierdan la pista a este poeta: es fácil, miren en torno suya, su poesía les rodea.


18 de diciembre de 2011

Índice Revista Excodra Número IV. El teatro.


Editorial
Reír llorando
Ficción
Deux ex machina, Juan Vico
No seremos nadie, Rubén Darío Fernández
No ficción
Gestos que cuelgan de un aplauso, Álex Declercq
Una breve historia de Loopoesía, Jordi Corominas i Julián
Teatro de guerrilla, Projecte Margot
Teatro: Alquimia de vidas, Andrea Zecca
Poesía
Alvaro Tato
Déborah Vukusic
Collages y dibujollages
Daniel Madrid
Fotografía
Ludovica Bastianini
Aurora Martín
Entrevista + Aportación artística
Angélica Liddell
Colaboradores

3 de octubre de 2011

Reseñas del Número III de la Revista Excodra

Los Espejos, Inés Arredondo.
El Nadir Ediciones, 2009.

Qué sensación más agradable la de descubrir a Inés Arredondo. Su último relato, Sombra de sombras, del libro Los espejos, consiguió eso tan placentero que es leer una historia y en un momento dado, en un instante, un centelleo, ya no se está leyendo sino que se está viendo una historia. El lenguaje se vuelve imagen. La historia que narra pasa antes tus ojos. La sientes casi como propia. La ves como si fuera un recuerdo. Todo lo cual no es posible conseguir desde una escritura que no sea como la de Inés Arredondo. Su literatura es de esas que transportan al lector dentro de su imaginario y directamente, flotas. Pero no es que sus historias nos lleven por las nubes hablando de margaritas y rosas al sol en mañanas frescas de primavera, sino que nos habla del desgarro, de las pasiones fulminantes, del dolor de la represión sexual, de lo erótico como vía de escape, casi como salvación, de la sumisión como método de supervivencia, de la presión social de las pequeñas comunidades. Es capaz, con unas pocas frases, de hacernos sentir y ver toda la vida de sus protagonistas desde antes sus nacimientos hasta después de sus muertes. Además, en ocasiones, desde el realismo social del entorno donde nos lleva, se adentra en ciertas descripciones en el mundo de lo abstracto, para así poder hacernos sentir, latir, junto con las emociones de sus protagonistas, consiguiendo un efecto verdaderamente envolvente. Bien merecería ir desgranando cada uno de sus relatos, pero prefiero que quede el lector de estas líneas con la idea, más bien con la sensación, de que si se sumerge en el mundo de esta escritora, le costará subir a la superficie...


La emboscada, Iván Humanes.
InÉditor, 2010.

Tras la leer La emboscada de Iván Humanes me he quedado con dos ganas y una duda: Las ganas de volver a ver El halcón Maltés y de escuchar a Ray Charles en la más tremenda soledad y oscuridad; y con la duda de si hubiese preferido que esta novela fuese más corta o más larga. Más corta porque sentí que había demasiados intertextos para ir alargando la tensión y más larga porque igual así hubiera entrado más suspense en la trama, y es que cuando te tiene atrapado del todo, va y se acaba. Te quedas con ganas de más pero con la sensación de que el camino podría haber sido más corto para llegar hasta allí. La emboscada es una novela negra en toda regla: Policías, detectives, pasados tenebrosos, varios hilos abiertos que van confluyendo, asesinatos, secuestros, locura, prostitutas, ambientes sórdidos, automóviles en la noche, bosques, cigarrillos en las comisuras de los labios, (se echó en falta el whiski y una mujer fatal), psiquiátricos, diálogos interiores, la lluvia acompañando, zapatos mojados y pensamientos turbios. Los elementos con los que trabajó Iván Humanes sí son los clásicos de la novela negra, pero donde se diferencia es en el modo en que los trata, desde el que los trata. Y es que cuando uno se da cuenta de que está leyendo una novela de detectives, de misterios por resolver, es al final. Al principio se insinúa que la cosa va por ahí, pero te encuentras en otro sitio, un sitio de reflexión sobre la literatura, sobre la justicia, sobre eso de estar vivos, sobre el amor, vas leyendo y vas entrando en terrenos de introspección, sin saber si el lugar de la reflexión es un sueño, un recuerdo, una novela que alguien está escribiendo dentro de la novela que estás leyendo o en un diario o en un diario ficticio o en ambas cosas o estás en la mente de un psicópata y no hay lugar para poner una silla, y decir, estoy aquí. Te desubica por completo y eso se agradece. Y es que tal vez no sea una novela negra, sino una novela sobre la mente de alguien que escribe una novela negra... o ambas cosas a la vez o muchas otras cosas a la vez. Descúbranlo.


Tiempo inhabitable, Pepa Nieto.
Huerga y Fierro Editores, 2011.

Curioso poemario, sin duda, este Tiempo inhabitable de Pepa Nieto. Contiene versos que se elevan muy tiernos y sinceros sobre ese mar revuelto que es nuestro tiempo, un tiempo inhabitable, donde como lugar de recurrencia en esta poetisa, están las guerras marcando a fuego nuestros días. Las guerras en este curso dosmilonce y de años anteriores, los atentados, la hambruna, el vacío por momentos de nuestras existencias, el sinsentido de la muerte por la muerte sin sentido, es donde reposan la mayor parte de los poemas de este libro. Además está el sentimiento de lo trágico que se destila del conjunto. Una tragedia, siempre, es vivir en estos días. (Frase para vernos en cualquiera de las épocas).

En NECIO, escribe:

Hay muerte en los escombros.
Toneladas de escombros
que ocultaron el alma
de las cosas queridas y los cuerpos,
invadieron tu mente.

Aquel humo
que deja en las ciudades
la destrucción irreversible,
te reclama,
juzga con grandes ojos
tu cabeza de necio,
tu despiadada forma
de herir como costumbre.

Ahora te me pierdes
entre miles de tumbas,
te lames como un perro
que buscara el perdón avergonzado.

Insistente caminas sobre muertos
que aún lloran tu olvido,
la ira presa de la carne
habitará tus ojos
y entonces llorarás tu propia muerte.

Y al pasar la página, para no dar respiro, en LA VERDAD COMO SELLO continúa:

Podría ser lo justo
sacar hasta la calle
una verdad que es nuestra
sin miedo a caminar hacia verdades
que pueden ser del otro.

Hay una rabia hacia lo absurdo, en el resumen de sus versos. Y hay unas ganas de lucha con la lucha misma, que deriven en una serenidad de conciencia y en una paz en el cuerpo a cuerpo:

Está inquieta la pluma.
Una vez más el canto equivocado
invade tu presencia,
una vez más la angustia,
la soledad tristísima del mundo
cuando el hombre es herido por el hombre.

También nos da sus martillazos de desesperanza, como en el poema NUEVO SIGLO:

A la vez que sus piernas
caminan sin cesar hacia la vida,
la muerte va quebrando
cualquier anhelo suyo de esperanza.

Es un poemario sólido y breve, sin fisuras, sin altibajos, siempre con la misma melodía de fondo en su escritura, dando su versión emocional de los días en que nos hallamos inmersos. Siendo además curioso el que consigue que sea una lectura apacible, sosegada, mientras nos comenta sobre el desasosiego de esta actualidad de guerras porque sí. Tiempo inhabitable, es como un pequeño lago donde alrededor, todo arde.


La sobriedad del galápago, Sara Mesa.
DIP. PROV. de Badajoz, 2008.

Qué alucinante es leer los textos de Sara Mesa. En el libro La sobriedad del galápago, disfrazado de libro de relatos pero que en realidad es una breve novela, y disfrazado de texto gamberro y divertido cuando uno mira las ilustraciones de acompañamiento (ilustraciones de Mimi González), siendo en realidad un texto que, así, casi con jovialidad e inocencia, como quien no quiere la cosa, nos abre el pecho de sus protagonistas con las manos y vemos las partes más desoladoras de nuestro ser, donde nada es lo que parece, diciéndonos entre líneas que es la tristeza la que mueve el mundo. Va dejando reflexiones interesantísimas por el camino, pero como si se le cayeran de los bolsillos, como en un descuido, sobre la sociedad, sobre la política, sobre la justicia... sobre nuestra manera de proceder, sobre la existencia. La ironía lo cubre todo, y todo es tratado con un humor tranquilo, una gracia sin nerviosismos, que a la vez que te saca la sonrisa te deja reflexionando sobre ti mismo. En el principio del libro advierte: Los relatos de este libro son como los dedos de un puño: pueden considerarse por separado, uno a uno, pero únicamente adquieren toda su fuerza cuando se entrelazan. La oscuridad resultante del conjunto no ha sido buscada: emana de estos relatos de forma natural, como el humo nace del fuego, o el calor del sol. La habilidad con la cual se entrelazan los dedos de ese puño es de admirar, resuelta sin esfuerzo, todo se sucede tal cual tendría que suceder, cada cosa con su peso adecuado acoplándose con facilidad con las otras piezas del puzzle. Hay un equilibrio narrativo impresionante. Sí, ¿y de qué trata el libro? Digamos que el eje geográfico es un centro comercial, donde un tal Rechi, mangante con su particular filosofía sobre el robo y sus quehaceres, pasa las horas de todos sus días, deambulando por los pasillos, chorizando lo que puede y prácticamente lo que quiere. Rechi, además de pensar que a la muerte de uno mismo hay que ponerle hora y fecha, tiene una panda de cómplices, en la que destaca la figura del joven aprendiz Daniel Cruces, que tiene siniestros planes de dominio mediados por una mantis religiosa que mantiene en un bote de Nescafé, y que además anda enamorado de Julia, una de las dependientas a las que tienen que esquivar para llenar sus bolsillos con lo robado. También está Joanna Cobo, o más conocida como la comedora de mantis religiosas... Y más personajes, todos empujando con sus vidas, sin quererlo, las acciones de los otros. La sobriedad del galápago es una maquinaria donde si una pieza no estuviera presente, todo hubiera sido de otra forma. En fin, como la vida misma. Y como nos anuncia heráclitamente al final: Hemos de suponer que todo vuelve a empezar de nuevo. Lo que aún queda por dilucidar es si, una vez más, todo será lo mismo.

Revista Excodra. Número III. Lo Justo. Índice!

Editorial
Por ser de justicia
Ficción
Terminal 3 y Sin comentarios, Juan Francisco Ferré
Un ejemplo de justicia asocial, Elvira Navarro
Cuál es la respuesta, Anna Labad
No ficción
Divagaciones sobre lo justo, Jordi Corominas i Julián
Lo justo y el Cornelismo, Luis M. Hermoza
Poesía
Inyección letal, La voz y Lo justo, Laia López Manrique
Dispará, Anna Chinaski
La batalla, Carlota Cánovas Cuneo
Pintura
Ludovica Bastianini
Irene Gracia
Entrevista + Aportación artística
Iván Humanes
Crítica Literaria
Rafael Morales Barba, sobre La noche del eclipse tú de Luis Artigué
Reseñas
Los espejos, de Inés Arredondo
La emboscada, de Iván Humanes
Tiempo inhabitable, de Pepa Nieto
La sobriedad del galápago, de Sara Mesa
Colaboradores

7 de septiembre de 2011

Y. (La salvación en un tazón de leche...)

Y las almas rotas en la noche y la noche y el alcohol apagando tanto dolor y el amor que lo cura todo porque ciega más que el sol y los coches y las penas y el jamón y salir de la rutina y querer vivir mejor y arrastrarse por la vida sin rumbo y sentir que no hay solución y la hipocresía y la amistad y un cigarro y tu y yo y los sueños y la presión de la familia pero también su calor y joder como un cabrón y la verdad que vive en los poemas que reptan sin temor por las hojas del dolor y el dolor la solución y el aire que respiras y te pudre cada día y un reloj en la pared de la cocina que cuelga las horas del cuello y las mata sin rubor y las hipotecas y los ahogos y el dinero y el trabajo y el amor y ¡anda ya! cago en dios y tu mirada que me asesina que se hinca en mi pupila y me atraviesa el corazón y el sexo y los heterosexuales y los homosexuales y los bisexuales y a tu casa o en el baño y la soledad y la tristeza y la amargura y no te preocupes de lo que des a las personas lo que importa es lo que quitas y las cosas que no acepto y que tengo que aceptar: a nadie le importas nada si nada de lo quiere le das y no les quites sus engaños y sus mentiras porque te aplastarán sin más o al menos lo intentarán y las hostias que me han dado y las que a mí me quedan por dar y letra a letra que no creo en la violencia y la verdad duele más y yo disparo a matar y el hachís y la coca y la heroína y el ácido lisérgico y el mdma y los hippie y su hipocresía liberal y los políticos que cuanto asco que me dan que sólo quieren chupar y chupar y los que se unen a través de la mentira para evitar soledad y los que sólo saben criticar a los demás y es que hay que aportar algo y hay que crear y crear y crear y es que hay que pensar más antes de hablar y es que no hay que hacer daño lo que hay que hacer es matar y la salvación en un tazón de leche con galletas y al sofá y la razón que me invade y la locura me quema y un poema en prosa calma mi pena y los besos en la boca y los besos en las tetas y no nos callemos nada que si hay que errar se “erra” y así aprenderemos más y me cago en la ansiedad y las gotas de lluvia en las hojas de la brisa clamando: ¡libertad! y querer decirlo todo sin llegar a la mitad y la poligamia y la monogamia y no querer engañar y saberse a uno mismo encontrar y una caladita más y los recuerdos de la infancia y alguien que se quiso suicidar y voy a vivir como quiera y al que no le guste me da igual y hallarme en la penumbra buscando claridad y los versos que caen como lágrimas buscando el fondo del mar y una sonrisa y querer caminar sin prisas y dormir un poco más y me lío y me enredo en este mundo sin nada y me pierdo y de mi alma bebo y me voy a emborrachar y el sol y la luna y la inmensidad de tu mirada y los ojos de los niños que grandes que son y cuanta ilusión cobijan y cuanta que perderán y el vivir me sobrepasa y como siempre a cerrar los ojos y ponerme a pensar en todo y ponerme a pensar en nada esperando para variar lo que me pueda ocurrir mañana.