1 de agosto de 2011

Reseña: Interior, de Constantin Fântâneru

Interior, Constantin Fântâneru.
El Nadir Ediciones, 2011.


Impresionante. Hay libros y autores en general que han ido marcando épocas de mi vida: La poesía de Bukowski, Así habló Zaratrusta de Nietzsche, El lobo estepario de Herman Hesse, Fausto de Goethe, La nausea de Sartre, El extranjero de Camús, Alicia en el país de la maravillas y A través del espejo de Lewis Carroll, Rayuela de Cortázar, Los dolores del mundo de Schopenhauer, Mortal y rosa de Paco Umbral, no sé, muchos más, pero estos son los que me han venido ahora a la memoria tras leer INTERIOR de Constantin Fântâneru, y sé que sus palabras me acompañarán a lo largo de, como poco, muchísimos años.
Me encuentro ahora mismo, tras finalizarlo, emocionalmente agotado. Me he acercado a mi hija de seis años, que dormía profunda y anchamente, y le he acariciado la mejilla, la he mirado un rato en su dormir, y me he dicho para mis adentros: Qué jodidamente hermoso es tener cariño. Llegando al final del libro, su protagonista, Calim Adam, se comenta así mismo: Sobre todo me aterra una vida vacía y privada de cariño. ¿Quién me querrá? ¿El cariño de quién vendrá en mi ayuda? ¿Y cuándo? Tras leer esto en el contexto en el que se encuentran estas frases, uno siente que el vacío se abre a nuestros pies. El vacío ya lo iba preparando con anterioridad en todo el transcurso de esta novela, en la que Calim Adam, nos introduce en su interior. La novela es, de hecho, su interior: un incansable río de sus pensamientos y emociones, siempre debatiéndose entre la felicidad y la tristeza extremas, entre la imaginación llevada al límite y la realidad más cruda, entre la soledad y la sociedad, entre la cordura y la locura. Calim es un joven de veinte años, que vive en Bucarest como puede, tras al parecer, mejores años en su juventud. Ha llegado a un punto existencial de ambigüedad, a mitad de camino entre el punto de no retorno y el punto de toda una vida por delante. Y en tal situación, nos muestra su pensar resquebrajado, su sentir sin rumbo, sus enamoramientos profundos, la belleza de su entorno, el vacío de la vida en sociedad y, sin embargo, su necesidad. Describe la naturaleza con apasionamiento. Ve en la infancia la mirada dulce de la vida, aunque tales infancias, siempre las vea acompañadas de dolor. Su discurso va de la alucinación a la realidad, del amor al odio por el estar vivos, de un extremo a otro incesantemente. La literatura de Constantin Fântâneru es una tormenta, un huracán, un balazo. Arrasa emociones. Afuera es marzo, dice en las primeras líneas de la novela. Y ahí queda todo dicho, todo el sentimiento de esta novela reflejado, afuera es marzo y dentro de sí hay una vida que no sabe si saltar dentro del flujo de los acontecimientos, adentrarse en el tiempo o ...encerrarme en mi cuarto, con las persianas bajadas. Sentarme en la cama, en el silencio que está a punto de cernirse, o en la silla. Esperando lo que tenga que ocurrir. Bajo las persianas. Ahuyentada, la luz desaparece.

Publicada en el número II de la Revista Excodra